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¿Quién es Miró?
Joan Miró fue un pintor español, quien nacido en el seno de una familia de tradición artesana, cursó en su ciudad natal estudios de comercio, al tiempo que asistió a algunas clases de la escuela de bellas artes, especialmente a las de los pintores Modesto Urgell y José Pasco. Poco después entró como escribiente en una empresa comercial, pero cayó gravemente enfermo y sus padres lo enviaron a Montroig, en el campo de Tarragona, al cual se encuentran muy ligadas algunas fases importantes de su obra.
En 1912, de regresó en Barcelona, empezó a frecuentar la escuela del pintor Gali, así como, posteriormente, las clases de dibujo del Circulo artístico de Sant Lluc, junto con sus amigos el pintor Ricart, el entonces crítico de arte y después ceramista J. Llorens Artigas y el pintor-arquitecto J. F. Rafols. Con el primero de los citados tuvo un estudio hasta 1918, año en que se cierra el primer período de la pintura de Miró, influido por Cezanne y los fauves. Entonces realizó su primera exposición en las galerías del marchante barcelonés Jose Dalmau, quien fue asimismo el organizador de su primera exposición en Paris.
En lo sucesivo, Miró pasó los inviernos en Paris y los veranos en Montroig, donde, en la mayor soledad, pintó la mayoría de los lienzos de su «etapa detallista», que culminó en el gran cuadro La masía, que adquirió Ernest Hemingway. En 1924 hizo amistad en Paris con los componentes del grupo surrealista, en cuyas exposiciones participó. Un viaje a Holanda en 1928 inspiró sus famosos «interiores holandeses». Por entonces empezó a adquirir notoriedad como creador de un personalísimo lenguaje plástico. Realizó su primera exposición en Estados Unidos para el año 1930. Hacia 1934 se inicio su «periodo salvaje» con cuadros que reflejan una gran desazón espiritual, premonitoria de los terribles acontecimientos bélicos que no tardarían en producirse en España y en el mundo.
En Francia, durante la ocupación alemana, realizó su serie de Constelaciones, una de las más características de la plenitud de su estilo. Posteriormente, regreso a España y, al propio tiempo que prosiguió su obra de pintor y grabador, depurando cada vez más su lenguaje de signos y metáforas plásticas, de acentuado lirismo, inicio su fecunda colaboración con el ceramista Llorens Artigas. En 1954 obtuvo el gran premio de grabado de la Bienal de Venecia y para el año 1958 realizó, con Llorens Artigas, dos grandes murales cerámicos para el edificio de la Unesco en Paris, obra que Ie valió el premio internacional de la fundación Guggenheim.
En 1962, en el museo de arte moderno de Paris se celebró una gran exposición antológica de sus obras, a la cual siguieron otras análogas en la galería Tate de Londres y en la Kunsthalle de Zurich. Entre 1966 y 1969 fue objeto de numerosos homenajes en diversos países y le dedicaron grandes exposiciones retrospectivas en Tokyo, Kyoto, Saint-Paul-de-Vence y, con motivo de su 75 aniversario, en Barcelona. En estos mismos años le otorgaron el premio Carnegie de pintura y fue elegido académico de la Academia de bellas artes de San Fernando, de Madrid.
La obra de Miro, más de mil doscientas pinturas y gran número de esculturas, grabados y dibujos, constituye uno de los aspectos más importantes de las vanguardias europeas de la primera mitad del siglo XX, así como el intento más original y coherente de crear, dentro de las artes plásticas, un nuevo lenguaje de formas y colores.
“El arte esta en decadencia desde la edad de las cavernas”
Miro
Conozcamos a Millet
Jean-Francois Millet fue un pintor francés, quien se inició en los estudios de pintura de Cherburgo, y en 1837 ingresó en la escuela superior de bellas artes de Paris, en el taller de Delaroche. Se dedicó inicialmente al retrato entre esto elaboró el retrato del Coronel Javain, así como su autorretrato. Luego pintó pastiches de Correggio y Fragonard, especialmente desnudos de marcada sensualidad -Desnudo femenino acostado, el cual se encuentra en el Louvre. Sin embargo, en los lienzos que envió al Salón -de 1844 La lechería y 1848 El garbillador- Millet iniciaba ya una nueva orientación hacia los temas campesinos tratados de modo realista.
En 1849, y para escapar de la epidemia de cólera, se instaló en Barbizón, donde permanecería el resto de su vida. A partir de aquel momento se consagró únicamente a los temas rurales, en los cuales describía en un estilo grave, a veces brutal, que al principio desconcertó profundamente a sus contemporáneos, entre la obras se encuentran: Pastora sentada, El sembrador, Las espigadoras, Campesina guardando su vaca, El hombre de la azada.
Vivió casi siempre en la miseria, sostenido moralmente por la fiel amistad de Rousseau. El paisaje se convirtió progresivamente en el factor dominante de sus telas, pero su obra El ángelus le valió gran popularidad. En los últimos años de su vida realizó paisajes más puros como Primavera y la iglesia de Greville, ambos se encuentran en el Louvre. Asimismo, Millet fue autor de gran número de vigorosos dibujos, que influyeron poderosamente en Pissarro, Van Gogh e incluso en Seurat.
Conozcamos a Manet
Edouard Manet fue un pintor francés del siglo XIX. Se inició en el taller de pintura de Thomas Couture, luego de renunciar a sus estudios en la academia naval.
Realizó numerosos viajes por Europa, que lo familiarizaron con los grandes maestros. Sus primeras obras fueron El ajenjo, El niño de las cerezas y algunas figuras pintorescas con cierto sabor español como se aprecia en El niño del perro. Expuso por primera vez en el Salón de 1861, con el Retrato de Auguste Manet y su esposa y El guitarrero, obras que lo hicieron acreedor de una mención honorífica. En la galería Martinet expuso tres lienzos, entre los que figuraban Lola de Valencia y Música en las Tullerías, que suscitaron el descontento del público y de la crítica, no obstante produjeron la admiración de Monet, Renoir, Cezanne y Pissarro, que, jóvenes entonces y desconocidos, lo consideraron su maestro. La menda campestre no fue admitido en Salón de 1862, pero tuvo una entusiasta acogida en el de los Rechazados, episodio que marcó el inicio de la escandalosa reputación del pintor entre el gran público, suceso que fue evocado por Zola.
En 1864 realizó un corto viaje a España, que daría lugar al llamado «periodo español», el cual se caracterizó por la luminosidad de sus pinturas y la influencia de Velázquez. En 1865, su Olimpia (la cual se encuentra en el Louvre) provocó un nuevo escándalo, y al año siguiente El tocador de pífano fue rehusado. Excluido en 1867 de la exposición universal, Manet expuso en el puente del Alma unos lienzos que desencadenaron el furor del público. Pintó entonces escenas de la vida contemporánea, como La ejecución de Maximiliano. En 1868 realizó el retrato de Duret (Petit Palais), escultor y crítico de arte que lo apoyó en todo momento. Al año siguiente expuso en el Salón dos de sus lienzos más famosos: Almuerzo en el taller -que se encuentra en Munich- y El balcón – expuesto en el Louvre-.
Después de la guerra de 1870, los éxitos de Manet se sucedieron ininterrumpidamente: en 1872 encontró el apoyo de Durand-Ruel, y al año siguiente triunfó en el Salón con El buen bock, cuadro con que logró imponerse a la crítica. Sin participar en las manifestaciones de la joven escuela impresionista, se relacionó con Monet, e influido por éste practicó la pintura al aire libre y realizó Argenteuil. Retrató a muchos de sus amigos: Zola, Mallarme, Proust. De este periodo son también sus escenas de la vida cotidiana: Nana, El bar del Eolies-Bergere. Enfermo de parálisis progresiva, se dedicó a la técnica del pastel, más descansada, y en la que compuso desnudos y pinturas de muchachas como La rubia de los senos desnudos. Asimismo, realizó naturalezas muertas, dibujos, grabados. Aunque inspirado a menudo en los clásicos -la composición de la Merienda campestre esta tomada de un grabado renacentista-, la obra de Manet revolucionó la pintura, por la luminosidad del colorido y la soltura del toque. Manet está considerado como uno de los principales promotores del arte moderno.
Quién es Andrea Mantegna
Andrea Mantegna fue un pintor italiano, quien se formó artísticamente en Padua, en el taller del pintor Francesco Squarcione, coleccionista de objetos arqueológicos y apasionado estudioso de la historia romana. En este ambiente, el joven discípulo encontró las bases para una personal interpretación de la pintura, así como los elementos de un nuevo repertorio decorativo. El ejemplo del arte vigoroso de Donatello, que trabajó en Padua entre 1446 y 1453, fue decisivo en la obra de Mantegna. En 1448, a los diecisiete años, poseía ya taller propio y firmaba su primera obra (desaparecida): una tabla para el altar mayor de la iglesia de Santa Sofía, en Padua.
Para el año 1449 recibió su primer encargo importante: la decoración de la capilla de los Ovetari en la iglesia de los Eremitani, la cual fue destruida en 1944 durante la segunda guerra mundial. En estos frescos de Ovetari, Mantegna desarrolló ya un estilo duro y firme, de una potencia grafica sin precedentes, y organizó las composiciones mediante asombrosos juegos de perspectiva. Antes de concluir esta obra marchó a Venecia, donde se relacionó con la familia de los Bellini, y casó con Niccolosia, hija de Jacopo.
De nuevo en Padua, en 1458 pintó el esplendido retablo de la Virgen, para la iglesia de San Zenon de Verona, obra en que, en lugar de representar el tema central y el acompañamiento de santos en forma de tríptico, o de cualquiera otra manera que admitiera un espacio subdividido, los integró en un conjunto, de modo que constituye un temprano ejemplo de «Sagrada conversación». Las tres escenas que componen la predela de esta pala —Crucifixión (Louvre), Oración en el huerto y Resurrección (Tours) — constituyen asimismo tres pequeñas obras maestras de colorido y composición. También, por esta época pintó un San Sebastián (Viena), en el que inició el modo denominado pétreo, y en cuyos fondos arquitectónicos se patentiza el interés de Mantegna por la antigüedad clásica, el cual interpretaba de modo muy personal e imaginativo.
En 1460 se estableció en Mantua como pintor de la corte de los Gonzaga, en cuyo castillo pintó los frescos de la Cámara de los esposos (terminados en 1474), dedicados a conservar el recuerdo de lo miembros de la familia ducal, cuyos retrato dispuso Mantegna en escenas de la vida cortesana, encuadradas por pilastras y medallones bajo una cúpula que constituye el primer ejemplo de una arquitectura fingida y abierta al cielo, precedente de Correggio y de los techos barrocos. De esta misma época debió ser la Muerte de la Virgen (Prado), una de su obras más equilibradas y serenas.
Entre 1486 y 1494 pinto las telas del Triunfo del César (Hampton Court), serie que se caracteriza por una marcada tendencia a la monocromía. Tras una corta estancia en Roma regresó a Mantua, donde Isabel de Este encargó numerosas obras. Para el «studiolo» de la duquesa realizó la serie del Parnaso, irónica interpretación de un tema clásico, y la seca alegoría del Triunfo de la Virtud (Louvre), también es de esta época la Madona de la Victoria (Louvre).Aparte las obras mencionadas, Mantegna realizó retratos —del Cardenal Carlo de Medici (Uffizi), de un Prelado de la casa Gonzaga (museo de Nápoles)— y numerosas pinturas de carácter religioso —La presentación en el templo (muces de Berlín), San Jorge (Academia de Venecia), San Sebastián (Louvre), tríptico del museo de los Uffizi, Madona con el Niño y querubines (Brera), Madona Trivulzio (castillo Sforzesco, Milán) Cristo muerto (Brera)—, también se Ie deben numerosos dibujos, grabados, cartones para tapices y algunas esculturas.
Van Goyen
Jan Van Goyen, fue un pintor neerlandés, quien en 1617 entro en el taller de E. Van de Velde, con quien se formó en las artes. Su espíritu aventurero lo llevó a viajar por Bélgica, Francia e Inglaterra, de los croquis de paisajes que hizo durante esos viajes quedan cuatro cuadernos en Dresde y Amsterdam. En 1634 se estableció en La Haya, donde obtuvo importantes encargos y especuló en compra-venta de cuadros, casas y tulipanes; todo lo cual no impidió que muriese pobre.
Las mejores obras de Van Goyen, el primero cronológicamente de los grandes paisajistas neerlandeses del s. XVII, son posteriores a 1640; sus pinturas sobre tabla suelen ser de formato pequeño y las pintadas sobre lienzo son de mayores dimensiones. Al principio pintó: como E. Van de Velde, paisajes apacibles, de un colorido fresco y matizado, por ejemplo Pueblo ribereno, Amberes. Pero muy pronto dio cabida en sus cuadros a un sentimiento romántico de la naturaleza: formas atormentadas, soledades paleta monocromática, a base de sepia, de bistre, de verde oscuro, así como efectos audaces de claroscuro.
Representó a veces escenas de patinadores bajo un cielo crepuscular, pero más frecuentemente se inspiró en motivos simples como un árbol, la orilla de un río de la región de Dordrecht. También empleó en sus obras el primer plano estrecho y a contraluz, animado por algunas figurillas; así como un horizonte más bajo, que deja al cielo tres cuartas partes de cuadro, grises plateados o manchas de luz dorada destacando entre las sombras bistres. También el encanto de sus cuadros se encuentra en los matices del cielo nuboso y en los reflejos del agua.
Después en 1650, en sus Marinas y sus Vistas de Dordrecht el interés reside en las medias tintas, en los su tiles efectos luminosos. Entre la tierra, el agua y el cielo se establece una íntima cohesión para sugerir, en sus valores sensibles y de ensueño la poesía del paisaje neerlandés. Sus obras más bellas se encuentran en colecciones particulares de Amsterdam, Amberes, Londres, Berlín, Brunswick, y en el Rijksmuseum de Amsterdam
Entre sus obras están: Las encinas tronchadas, Desembocadura de un rio – Vista de Dordrecht (el Rijksmuseum de la Haya); El invierno, la brisa de mar, El molino y el río (la galería nacional de Londres); La encina vieja, El invierno (el museo de Rotterdam); Paisaje con encinas, Vista fluvial (el museo Kroller-Muller); Patinadores, Orillas de un rio (el Louvre).
Van gogh
Vincent Van Gogh pintor neerlandes, hijo de un pastor protestante y sobrino de ricos comerciantes de cuadros, en 1869 entró como dependiente en la sucursal en La Haya de la galería Goupil de Paris. En 1873 fue trasladado a la sucursal de Bruselas, y luego a la de Londres. Aquí sufrió una primera crisis moral, provocada al parecer por su fracaso amoroso con la hija de su patrona, Ursule Loyer. Pidió el traslado y se instaló en Paris en 1875.
Su misticismo se exalto en contacto con un colega, el inglés Gladwell, y comenzó a trabajar irregularmente. Marcho a Etten, en Brabante Septentrional, a pasar las navidades en casa de sus padres, y dejó su empleo en la casa Goupil. Volvió a Gran Bretana, y fue profesor de un colegio privado en Ramsgate, y luego ayudante de un pastor metodista en Isleworth. Su misticismo se intensificó, volvió a la casa paterna, y a comienzos de 1877 entró como empleado en una librería de Dordrecht; pero su rendimiento en el nuevo trabajo dejó mucho que desear, pues estaba obsesionado por la idea de hacerse pastor. Dos de sus tíos le proporcionaron entonces medios para ir a Amsterdam y prepararse para el ingreso en la escuela de teología. Su profesor simpatizó con él, pero no pudo aprobar el examen.
Admitido en una escuela de evangelistas de Bruselas, fue enviado al Borinage, en los alrededores de Mons, donde descubrió la gran miseria de los mineros, a los que entrego cuanto tenía. Este contacto con la realidad le hizo perder la fe. Para conservar el recuerdo de estos meses de desesperación comenzó a dibujar, vagando a pie por el Sur de Bélgica y el Norte de Francia. En la primavera de 1880, agotado, permaneció breve tiempo en Etten. Durante este periodo de angustia y de soledad empezó a escribir largas cartas a su hermano menor, Theo, que Ie había sucedido en la galería Goupil de Paris. Este Ie ofreció ayuda económica y Ie animó a perseverar en el arte, ya que en los dibujos que le había enviado había descubierto unas dotes poco comunes, esperando además que esta actividad podría centrarle.
Vincent aceptó el apoyo de su hermano y se marchó a Bruselas a perfeccionarse en el dibujo. Luego volvió a Etten; pero su carácter intratable hacia difícil la vida en la casa paterna, tanto más cuanto se enamoro de su prima Kate. Esta se retiró a La Haya, pero Vincent la siguió, y amenazó con quemarse una mano si no se Ie permitía verla. Conoció entonces a una prostituta, Sien, cuya miseria Ie conmovió; vivió con ella y con sus hijos, y creyó haber encontrado la felicidad. Dibujaba con ardor y comenzó a pintar. Durante algún tiempo ocultó estas relaciones a su hermano, pero este las descubrió al visitarle. No sin pena, Vincent rompió con Sien y marchó a la región del Drenthe, donde pinto numerosos paisajes; después regreso a casa de su padre, que entretanto había sido trasladado a Nuenen.
Van Gogh se hallaba entonces en pleno periodo de producción y realizó su primera gran composición, Comiendo patatas (museo Kroller-Muller), precedida de muchos bosquejos. Consciente de las insuficiencias de su técnica, se inscribió en la academia de Amberes, pero no pudo amoldarse a la disciplina pedagógica, y, en febrero de 1886, llegó a Paris sin haber prevenido a su hermano. Hasta este momento, la vida de Van Gogh es conocida gracias a las largas cartas que escribía diariamente a Theo.
La evolución de Vincent esta testificada por su pintura, hasta ahora sombría y pesada, que se aclara al descubrir la obra de los impresionistas, los cuales Theo empezaba a vender. Trabajó en el taller de Cormon e hizo amistad con Emile Bernard, Toulouse-Lautrec y Gauguin. En Paris pintó unos doscientos lienzos, de factura cada vez más libre, paisajes de Montmartre y de Asnieres, y veintitrés autorretratos. Su carácter hosco hacia difícil la convivencia con él, y su hermano lo aconsejó que se fuera al Sur de Francia, donde encontraría la luz intensa que por entonces buscaba a través de las estampas japonesas.
En 1888 fue a Arles y comenzó a trabajar, pero la soledad le pesaba, motivo por el cual organizó un taller colectivo, en el que sus amigos pudiesen pintar junto a él. Logró que su hermano comprara algunos cuadros a Gauguin, para que este pudiese ir a instalarse con Vincent en Arles. Gauguin llego en octubre; pero las desavenencias entre los dos artistas llegaron a ser tan violentas, que Van Gogh intento golpear a Gauguin y se corto el lóbulo de una oreja. Tras la marcha de Gauguin, llegó Theo, que hizo ingresar a su hermano en el hospital de Arles.
En mayo de 1889, Vincent pidió ser internado en el asilo de Saint- Paul-de-Mausole, cerca de Saint-Remy. Allí continuó trabajando encarnizadamente y sufrió sus crisis más graves, probablemente una forma de epilepsia hereditaria. En Provenza pinto más de doscientos cincuenta retratos: Autorretrato con la oreja cortada; La arlesiana; Roulin, el cartero y paisajes como El puente del Ingles en Arles, El olivar, El campo de trigo amarillo, e hizo numerosos dibujos a caña.
El 27 de julio de 1890, Vincent se suicidó de un tiro de revolver. Seis meses después, Theo le siguió a la tumba. Este había distribuido entre los amigos que acudieron al entierro algunos de los setenta lienzos que Vincent pinto durante su último periodo febril. Prácticamente desconocido en vida, Van Gogh se hizo muy pronto famoso, gracias a la exposición retrospectiva organizada en 1891 en el Salón de los artistas independientes.
Van Gogh, pintor a veces de un realismo trivial y tosco, por ejemplo sus naturalezas muertas, consiguió expresar su llameante pasión interior, su búsqueda angustiosa de Dios y de la luz. Esta transfiguración de la materia, que hinca sus raíces neerlandesas en la obra de Rembrandt y deriva algunos de sus rasgos de Millet y de Delacroix, se manifiesta a través del color, cuyas ardientes oposiciones se harán cada vez más violentas hasta el periodo de Auvers, en el que expresan las terribles pasiones humanas. Entre los pintores modernos, Van Gogh es, sin duda, quien ha sabido llegar más profundamente a la sensibilidad contemporánea y ofrecerle un goce estético más elevado.
Su influencia fue grande en el fauvismo y el expresionismo. Numerosas obras suyas se conservan en el museo Kroller-Muller y en la colección vendida al estado neerlandés Rijks- museum, Amsterdam. El Louvre se ha beneficiado del legado de la colección del doctor Gachet. Las cartas dirigidas por Vincent VanGogh a Theo, a su familia y a sus amigos han sido objeto de varias publicaciones.
Toulouse-Lautrec
Henri Marie Raymond DE TOULOUSE-LAUTREC-MONFA, fue un pintor francés descendiente de los condes de Tolosa, quien débil y enfermizo, quedo deforme y enano a los catorce años, a consecuencia de dos caídas. Gracias a los consejos de Rene Princeteau, pintor bordelés le orientaron en la realización de numerosos estudios de caballos.
En 1881 marchó a Paris e ingresó en la escuela de bellas artes y se formó bajo la dirección de Bonnat, y luego en el estudio de Cormon, donde conoció a Van Gogh. Adinerado, se instaló en un estudio de Montmartre y frecuentó el Mirliton, cabaret de Aristide Bruant, y el Moulin-Rouge, para los cuales dibujo los carteles que lo hicieron famoso. Con sus apuntes y cuadros inmortalizó a las vedettes de aquellos locales: Jane Avril, Valentin Ie Desosse, Yvette Guilbert, la Goulue. Esta última abrió en 1895, una barraca de feria en la plaza del Trono, y Toulouse-Lautrec la decoró con telas pintadas, las cuales figuran actualmente en el Louvre (sala del Juego de pelota).
En 1889, expuso en el Salón de los independientes; en 1893, en la galena Goupil, con éxito. Siempre fue observador de la vida de los ambientes bajos, pinto en una casa pública una de sus composiciones más importantes: En el salón de la rue des Moulins (museo de Albi). Asimismo, se inspiró en los espectáculos circenses y en los del velódromo. Su vida de excesos no le impedía desplegar una intensa actividad artística: dibujos, pasteles, pinturas, carteles de anuncio, grabados. Emprendió además varios viajes a Bélgica, a España y a Inglaterra. Su desordenada existencia y su cáustico humor lo convirtieron en una figura legendaria.
Su obra se impuso, por sus cualidades de vigor y originalidad, como una de las más valiosas aportaciones de fines del siglo XIX. Lo audaz de sus fulgurantes dibujos, que unen el más agudo y cruel realismo a una extremada sobriedad de medios, llama la atención aun en sus más pequeños croquis, lo mismo que en sus litografías de colores, arte que el renovó y llego hasta su más alto grado de expresividad. En sus primeras pinturas son perceptibles las influencias de Degas, de las estampas japonesas y del impresionismo. Pero, orientándose desde muy pronto hacia un expresionismo peculiar e inconfundible, a la vez psicológico y lírico, realizó retratos de acerbo realismo, escenas de café, de cabaret, de teatro, tratadas con una soltura que deja siempre el primer lugar al dibujo. Sus obras figuran en numerosos museos, principalmente de Suiza, Estados Unidos y, sobre todo, de Francia, en el Louvre y en el museo de Albi.
