Edouard Manet fue un pintor francés del siglo XIX. Se inició en el taller de pintura de Thomas Couture, luego de renunciar a sus estudios en la academia naval.
Realizó numerosos viajes por Europa, que lo familiarizaron con los grandes maestros. Sus primeras obras fueron El ajenjo, El niño de las cerezas y algunas figuras pintorescas con cierto sabor español como se aprecia en El niño del perro. Expuso por primera vez en el Salón de 1861, con el Retrato de Auguste Manet y su esposa y El guitarrero, obras que lo hicieron acreedor de una mención honorífica. En la galería Martinet expuso tres lienzos, entre los que figuraban Lola de Valencia y Música en las Tullerías, que suscitaron el descontento del público y de la crítica, no obstante produjeron la admiración de Monet, Renoir, Cezanne y Pissarro, que, jóvenes entonces y desconocidos, lo consideraron su maestro. La menda campestre no fue admitido en Salón de 1862, pero tuvo una entusiasta acogida en el de los Rechazados, episodio que marcó el inicio de la escandalosa reputación del pintor entre el gran público, suceso que fue evocado por Zola.
En 1864 realizó un corto viaje a España, que daría lugar al llamado «periodo español», el cual se caracterizó por la luminosidad de sus pinturas y la influencia de Velázquez. En 1865, su Olimpia (la cual se encuentra en el Louvre) provocó un nuevo escándalo, y al año siguiente El tocador de pífano fue rehusado. Excluido en 1867 de la exposición universal, Manet expuso en el puente del Alma unos lienzos que desencadenaron el furor del público. Pintó entonces escenas de la vida contemporánea, como La ejecución de Maximiliano. En 1868 realizó el retrato de Duret (Petit Palais), escultor y crítico de arte que lo apoyó en todo momento. Al año siguiente expuso en el Salón dos de sus lienzos más famosos: Almuerzo en el taller -que se encuentra en Munich- y El balcón – expuesto en el Louvre-.
Después de la guerra de 1870, los éxitos de Manet se sucedieron ininterrumpidamente: en 1872 encontró el apoyo de Durand-Ruel, y al año siguiente triunfó en el Salón con El buen bock, cuadro con que logró imponerse a la crítica. Sin participar en las manifestaciones de la joven escuela impresionista, se relacionó con Monet, e influido por éste practicó la pintura al aire libre y realizó Argenteuil. Retrató a muchos de sus amigos: Zola, Mallarme, Proust. De este periodo son también sus escenas de la vida cotidiana: Nana, El bar del Eolies-Bergere. Enfermo de parálisis progresiva, se dedicó a la técnica del pastel, más descansada, y en la que compuso desnudos y pinturas de muchachas como La rubia de los senos desnudos. Asimismo, realizó naturalezas muertas, dibujos, grabados. Aunque inspirado a menudo en los clásicos -la composición de la Merienda campestre esta tomada de un grabado renacentista-, la obra de Manet revolucionó la pintura, por la luminosidad del colorido y la soltura del toque. Manet está considerado como uno de los principales promotores del arte moderno.
