Archive for October, 2009
Conociendo de mitología: Las ninfas
En la mitología griega, las ninfas son una deidad femenina, que personifica la fecundidad de la naturaleza, los bosques, las montañas. Las ninfas eran seres bienhechores, nodrizas de los dioses niños y protectoras de las jóvenes muchachas. En las cavernas, inspiraban profecías a quienes eran poseídos por ellas. Pese a su popularidad, las ninfas eran, sin embargo, como todos los seres divinos, de trato peligroso, pues condenaban a la locura a los mortales que creían en su humanidad. Entre los romanos fueron, sobre todo, diosas saludables de las fuentes termales. Veneradas en todas partes, por lo común junto a los manantiales, árboles sagrados, cavernas, entre otros, al igual que se les consagraban altares rústicos. Estuvieron asociadas frecuentemente a los cultos de Apolo y de Dioniso.
Las ninfas figuran frecuentemente en las obras de arte antiguo, como en trabajos plásticos de cortejos de deidades marinas, de Dioniso, Artemisa, Zeus, así como en vasos pintados, pinturas murales, relieves, entre otros. Los escultores helenísticos representaron a menudo el rapto de una ninfa o su lucha con un sátiro o un sileno, asimismo es frecuente la representación de las ninfas de las aguas.
¿Quién es Miró?
Joan Miró fue un pintor español, quien nacido en el seno de una familia de tradición artesana, cursó en su ciudad natal estudios de comercio, al tiempo que asistió a algunas clases de la escuela de bellas artes, especialmente a las de los pintores Modesto Urgell y José Pasco. Poco después entró como escribiente en una empresa comercial, pero cayó gravemente enfermo y sus padres lo enviaron a Montroig, en el campo de Tarragona, al cual se encuentran muy ligadas algunas fases importantes de su obra.
En 1912, de regresó en Barcelona, empezó a frecuentar la escuela del pintor Gali, así como, posteriormente, las clases de dibujo del Circulo artístico de Sant Lluc, junto con sus amigos el pintor Ricart, el entonces crítico de arte y después ceramista J. Llorens Artigas y el pintor-arquitecto J. F. Rafols. Con el primero de los citados tuvo un estudio hasta 1918, año en que se cierra el primer período de la pintura de Miró, influido por Cezanne y los fauves. Entonces realizó su primera exposición en las galerías del marchante barcelonés Jose Dalmau, quien fue asimismo el organizador de su primera exposición en Paris.
En lo sucesivo, Miró pasó los inviernos en Paris y los veranos en Montroig, donde, en la mayor soledad, pintó la mayoría de los lienzos de su «etapa detallista», que culminó en el gran cuadro La masía, que adquirió Ernest Hemingway. En 1924 hizo amistad en Paris con los componentes del grupo surrealista, en cuyas exposiciones participó. Un viaje a Holanda en 1928 inspiró sus famosos «interiores holandeses». Por entonces empezó a adquirir notoriedad como creador de un personalísimo lenguaje plástico. Realizó su primera exposición en Estados Unidos para el año 1930. Hacia 1934 se inicio su «periodo salvaje» con cuadros que reflejan una gran desazón espiritual, premonitoria de los terribles acontecimientos bélicos que no tardarían en producirse en España y en el mundo.
En Francia, durante la ocupación alemana, realizó su serie de Constelaciones, una de las más características de la plenitud de su estilo. Posteriormente, regreso a España y, al propio tiempo que prosiguió su obra de pintor y grabador, depurando cada vez más su lenguaje de signos y metáforas plásticas, de acentuado lirismo, inicio su fecunda colaboración con el ceramista Llorens Artigas. En 1954 obtuvo el gran premio de grabado de la Bienal de Venecia y para el año 1958 realizó, con Llorens Artigas, dos grandes murales cerámicos para el edificio de la Unesco en Paris, obra que Ie valió el premio internacional de la fundación Guggenheim.
En 1962, en el museo de arte moderno de Paris se celebró una gran exposición antológica de sus obras, a la cual siguieron otras análogas en la galería Tate de Londres y en la Kunsthalle de Zurich. Entre 1966 y 1969 fue objeto de numerosos homenajes en diversos países y le dedicaron grandes exposiciones retrospectivas en Tokyo, Kyoto, Saint-Paul-de-Vence y, con motivo de su 75 aniversario, en Barcelona. En estos mismos años le otorgaron el premio Carnegie de pintura y fue elegido académico de la Academia de bellas artes de San Fernando, de Madrid.
La obra de Miro, más de mil doscientas pinturas y gran número de esculturas, grabados y dibujos, constituye uno de los aspectos más importantes de las vanguardias europeas de la primera mitad del siglo XX, así como el intento más original y coherente de crear, dentro de las artes plásticas, un nuevo lenguaje de formas y colores.
“El arte esta en decadencia desde la edad de las cavernas”
Miro
Conozcamos a Millet
Jean-Francois Millet fue un pintor francés, quien se inició en los estudios de pintura de Cherburgo, y en 1837 ingresó en la escuela superior de bellas artes de Paris, en el taller de Delaroche. Se dedicó inicialmente al retrato entre esto elaboró el retrato del Coronel Javain, así como su autorretrato. Luego pintó pastiches de Correggio y Fragonard, especialmente desnudos de marcada sensualidad -Desnudo femenino acostado, el cual se encuentra en el Louvre. Sin embargo, en los lienzos que envió al Salón -de 1844 La lechería y 1848 El garbillador- Millet iniciaba ya una nueva orientación hacia los temas campesinos tratados de modo realista.
En 1849, y para escapar de la epidemia de cólera, se instaló en Barbizón, donde permanecería el resto de su vida. A partir de aquel momento se consagró únicamente a los temas rurales, en los cuales describía en un estilo grave, a veces brutal, que al principio desconcertó profundamente a sus contemporáneos, entre la obras se encuentran: Pastora sentada, El sembrador, Las espigadoras, Campesina guardando su vaca, El hombre de la azada.
Vivió casi siempre en la miseria, sostenido moralmente por la fiel amistad de Rousseau. El paisaje se convirtió progresivamente en el factor dominante de sus telas, pero su obra El ángelus le valió gran popularidad. En los últimos años de su vida realizó paisajes más puros como Primavera y la iglesia de Greville, ambos se encuentran en el Louvre. Asimismo, Millet fue autor de gran número de vigorosos dibujos, que influyeron poderosamente en Pissarro, Van Gogh e incluso en Seurat.
Conociendo de mitología: Mercurio
Mercurio fue un dios romano del comercio, mensajero de los dioses, hijo de Júpiter. En la época clásica se le identificó con el dios griego Hermes. Se representa a menudo con un sombrero provisto de dos alas, el caduceo en la mano y dos alitas en los pies. Su culto romano parece que al menos se remonta al siglo V. Era el patrón de los mercados, de los mercaderes y de las ganancias. Bajo la influencia de Hermes, llegó a ser también dios de los caminantes y, por lo tanto, dios protector. En Roma, Mercurio tenía un templo circular en el Aventino, construido en 495 antes de Jesucristo. Su culto corría a cargo, principalmente, de las cofradías llamadas mercuriales.
Las representaciones de Mercurio romano se inspiran en el tipo de Hermes del siglo IV. Las mismas se encuentran en el arte etrusco y en el arte galorromano, donde aparecía particularmente como dios del dinero y de los mercaderes. La iconografía de Mercurio es abundante, en escultura cabe mencionar al famoso mercurio de Giambologna. Los pintores con frecuencia han elegido el tema de Mercurio y Argos, como en el caso de Rubens, Velázquez, así como este dios posee aparición en el Rapto de Psique de Rafael, en La primavera de Botticelli, entre otras.
Conociendo de mitología: Medea
En la mitología griega fue una hechicera, hija de Eetes rey de Cóquida, y nieta de Cirque. Su leyenda está vinculada a la de Jasón y los argonautas. Cuando éstos llegaron a Cólquida en busca del vellocino de oro, Medea prometió ayudar a Jasón a cambio de que se casara con ella. Una vez superadas las pruebas, Eetes no quiso cumplir su palabra y se resistió a entregar el vellocino. Pero Medea durmió al dragón que lo custodiaba y huyó con jasón en el Argos, llevándose consigo a su joven hermano Absirto. Perseguidos por Eetes, Medea descuartizó a su hermano y arrojó los pedazos al mar, con lo cual entretuvo a su padre recogiendo las partes de su hijo.
Ya en Yolco, patria de Jasón, a fin de vengar a su esposo, Medea convenció a las hijas de Pelias, usurpador del trono, a que siguieran sus consejos para hacer rejuvenecer a su padre, consiguiendo en realidad que lo asesinaran. Después de esto se vieron obligados a abandonar Tesalia y ambos esposos se refugiaron en Corinto, pero fue allí donde Jasón se enamoró de Creusa, hija de Creón, rey de Corinto. Medea al enterarse de esta traición, castigó a Jasón matando a su rival con un velo nupcial maléfico, al igual que a sus propios hijos, a fin de destruir la descendencia de su infiel esposo.
Las versiones acerca del fin de Medea son numerosas. Según una tradición, anduvo errante por largos años en Grecia y Asia Menor. Otra, volvió a reunirse con Jasón en Cólquida, y una tercera asegura que no murió, sino que fue trasladada viva a los infiernos, para ser esposa de Aquiles.
El soporte del dibujo
Posted by asm in Ilustración on October 3rd, 2009

Es muy importante tener en cuenta, a la hora de realizar un determinado dibujo, que existen clases diferentes de papel, ya que las cualidades de cada una se adaptarán mejor o peor a los instrumentos y a la técnica que se emplee. En la antigüedad, el entramado de fibras de celulosa entrecruzadas el cual llamamos papel, es el soporte que con mayor frecuencia emplea el dibujante para llevar a cabo sus trabajos.
Cuando se pretende realizar una obra que exija poca precisión, como estudios, bocetos, apuntes rápidos, o se busque una textura especial, conviene utilizar un papel de grano grueso, de los cuales existen distintas variantes, desde los que menos grano tienen, como el papel verjurado, hasta los de más grano, como el papel Fabriano, el cual es muy adecuado para la acuarela, pasando por los intermedios, como el Canson.
Sin embargo, si el dibujo exige gran precisión de detalles, se debe emplear un tipo de papel de grano muy fino, casi imperceptible, como el Bristol, el cual es muy apto, cuando esta satinado, para dibujos difuminados. En cambio, el tipo Bristol mate se adapta muy bien a trabajos a punta de lápiz.
Papel de grano uno
Permite al lápiz de grafito manifestar sus diferentes gradaciones, desde la mayor dureza (8H) hasta la mayor blandura (6B). En este caso, los sombreados se integran perfectamente en la superficie del papel.
Papel de grano medio
Como se aprecia en el ejemplo, el sombreado se integra por completo. Se ha utilizado un papel verjurado tipo Ingres, que por presentar una ligera coloración no se adapta bien a los lápices duros, no obstante sí se adapta a un lápiz tipo medio, HB como mínimo.
Papel de grano semigrueso
La ilustración nos muestra, de manera muy visible, la trama de un papel poco encolado y muy poroso, por lo que aún siendo de grano muy grueso, permite el trabajo con lápices relativamente duros, como 2H y 3H. El sombreado no consigue una integración tan perfecta como en los dos casos anteriores.
Papel de grano grueso
Son los lápices blandos, del 3B en adelante, que permiten trabajar sin que se destruya el grano, son papeles como los usados para acuarelas. La trama es perfectamente perceptible dado su grosor, y por lo mismo el sombreado no logra integrarse en toda la superficie del papel.
Conozcamos a Manet
Edouard Manet fue un pintor francés del siglo XIX. Se inició en el taller de pintura de Thomas Couture, luego de renunciar a sus estudios en la academia naval.
Realizó numerosos viajes por Europa, que lo familiarizaron con los grandes maestros. Sus primeras obras fueron El ajenjo, El niño de las cerezas y algunas figuras pintorescas con cierto sabor español como se aprecia en El niño del perro. Expuso por primera vez en el Salón de 1861, con el Retrato de Auguste Manet y su esposa y El guitarrero, obras que lo hicieron acreedor de una mención honorífica. En la galería Martinet expuso tres lienzos, entre los que figuraban Lola de Valencia y Música en las Tullerías, que suscitaron el descontento del público y de la crítica, no obstante produjeron la admiración de Monet, Renoir, Cezanne y Pissarro, que, jóvenes entonces y desconocidos, lo consideraron su maestro. La menda campestre no fue admitido en Salón de 1862, pero tuvo una entusiasta acogida en el de los Rechazados, episodio que marcó el inicio de la escandalosa reputación del pintor entre el gran público, suceso que fue evocado por Zola.
En 1864 realizó un corto viaje a España, que daría lugar al llamado «periodo español», el cual se caracterizó por la luminosidad de sus pinturas y la influencia de Velázquez. En 1865, su Olimpia (la cual se encuentra en el Louvre) provocó un nuevo escándalo, y al año siguiente El tocador de pífano fue rehusado. Excluido en 1867 de la exposición universal, Manet expuso en el puente del Alma unos lienzos que desencadenaron el furor del público. Pintó entonces escenas de la vida contemporánea, como La ejecución de Maximiliano. En 1868 realizó el retrato de Duret (Petit Palais), escultor y crítico de arte que lo apoyó en todo momento. Al año siguiente expuso en el Salón dos de sus lienzos más famosos: Almuerzo en el taller -que se encuentra en Munich- y El balcón – expuesto en el Louvre-.
Después de la guerra de 1870, los éxitos de Manet se sucedieron ininterrumpidamente: en 1872 encontró el apoyo de Durand-Ruel, y al año siguiente triunfó en el Salón con El buen bock, cuadro con que logró imponerse a la crítica. Sin participar en las manifestaciones de la joven escuela impresionista, se relacionó con Monet, e influido por éste practicó la pintura al aire libre y realizó Argenteuil. Retrató a muchos de sus amigos: Zola, Mallarme, Proust. De este periodo son también sus escenas de la vida cotidiana: Nana, El bar del Eolies-Bergere. Enfermo de parálisis progresiva, se dedicó a la técnica del pastel, más descansada, y en la que compuso desnudos y pinturas de muchachas como La rubia de los senos desnudos. Asimismo, realizó naturalezas muertas, dibujos, grabados. Aunque inspirado a menudo en los clásicos -la composición de la Merienda campestre esta tomada de un grabado renacentista-, la obra de Manet revolucionó la pintura, por la luminosidad del colorido y la soltura del toque. Manet está considerado como uno de los principales promotores del arte moderno.
Quién es Andrea Mantegna
Andrea Mantegna fue un pintor italiano, quien se formó artísticamente en Padua, en el taller del pintor Francesco Squarcione, coleccionista de objetos arqueológicos y apasionado estudioso de la historia romana. En este ambiente, el joven discípulo encontró las bases para una personal interpretación de la pintura, así como los elementos de un nuevo repertorio decorativo. El ejemplo del arte vigoroso de Donatello, que trabajó en Padua entre 1446 y 1453, fue decisivo en la obra de Mantegna. En 1448, a los diecisiete años, poseía ya taller propio y firmaba su primera obra (desaparecida): una tabla para el altar mayor de la iglesia de Santa Sofía, en Padua.
Para el año 1449 recibió su primer encargo importante: la decoración de la capilla de los Ovetari en la iglesia de los Eremitani, la cual fue destruida en 1944 durante la segunda guerra mundial. En estos frescos de Ovetari, Mantegna desarrolló ya un estilo duro y firme, de una potencia grafica sin precedentes, y organizó las composiciones mediante asombrosos juegos de perspectiva. Antes de concluir esta obra marchó a Venecia, donde se relacionó con la familia de los Bellini, y casó con Niccolosia, hija de Jacopo.
De nuevo en Padua, en 1458 pintó el esplendido retablo de la Virgen, para la iglesia de San Zenon de Verona, obra en que, en lugar de representar el tema central y el acompañamiento de santos en forma de tríptico, o de cualquiera otra manera que admitiera un espacio subdividido, los integró en un conjunto, de modo que constituye un temprano ejemplo de «Sagrada conversación». Las tres escenas que componen la predela de esta pala —Crucifixión (Louvre), Oración en el huerto y Resurrección (Tours) — constituyen asimismo tres pequeñas obras maestras de colorido y composición. También, por esta época pintó un San Sebastián (Viena), en el que inició el modo denominado pétreo, y en cuyos fondos arquitectónicos se patentiza el interés de Mantegna por la antigüedad clásica, el cual interpretaba de modo muy personal e imaginativo.
En 1460 se estableció en Mantua como pintor de la corte de los Gonzaga, en cuyo castillo pintó los frescos de la Cámara de los esposos (terminados en 1474), dedicados a conservar el recuerdo de lo miembros de la familia ducal, cuyos retrato dispuso Mantegna en escenas de la vida cortesana, encuadradas por pilastras y medallones bajo una cúpula que constituye el primer ejemplo de una arquitectura fingida y abierta al cielo, precedente de Correggio y de los techos barrocos. De esta misma época debió ser la Muerte de la Virgen (Prado), una de su obras más equilibradas y serenas.
Entre 1486 y 1494 pinto las telas del Triunfo del César (Hampton Court), serie que se caracteriza por una marcada tendencia a la monocromía. Tras una corta estancia en Roma regresó a Mantua, donde Isabel de Este encargó numerosas obras. Para el «studiolo» de la duquesa realizó la serie del Parnaso, irónica interpretación de un tema clásico, y la seca alegoría del Triunfo de la Virtud (Louvre), también es de esta época la Madona de la Victoria (Louvre).Aparte las obras mencionadas, Mantegna realizó retratos —del Cardenal Carlo de Medici (Uffizi), de un Prelado de la casa Gonzaga (museo de Nápoles)— y numerosas pinturas de carácter religioso —La presentación en el templo (muces de Berlín), San Jorge (Academia de Venecia), San Sebastián (Louvre), tríptico del museo de los Uffizi, Madona con el Niño y querubines (Brera), Madona Trivulzio (castillo Sforzesco, Milán) Cristo muerto (Brera)—, también se Ie deben numerosos dibujos, grabados, cartones para tapices y algunas esculturas.
Las cerámicas de Manises
Posted by asm in Historia del Arte on October 2nd, 2009
Las cerámicas de Manises es en realidad un tipo de loza. En esta localidad de Manises, es donde radicó uno de los más importantes centros alfareros de la España medieval. Hay constancia de la existencia de ceramistas desde 1317, aunque las grandes manufacturas de la ciudad se remontan a la segunda mitad del siglo XIV. Su desarrollo se debe, sin duda, a la protección que prestaron a esta industria los señores feudales de Manises, la familia de los Boil, y a la política comercial del rey de Aragón Jaime II, encaminada a desbancar de los puertos del Mediterráneo la cerámica producida por los alfares hispanomusulmanes del reino de Granada.La más antigua loza de Manises tiene una decoración en tonos verdes y negruzcos. La loza dorada, o azul y dorada, que tanta fama proporcionó a la ciudad, no parece probable que fuese realizada antes del siglo XV. Las piezas de este tipo, de fecha anterior, y atribuidas hasta ahora a Manises, se cree actualmente que se trata de labores realizadas por los alfareros musulmanes de Málaga, pues se han hallado piezas idénticas en las excavaciones realizadas en la alcazaba de dicha ciudad. Las formas y la decoración medieval perduraron en Manises a lo largo de los siglos XV y XVI en piezas de extraordinaria calidad, las cuales fueron exportadas a toda la Europa occidental. En el siglo XVII, la producción de Manises experimento una considerable renovación, abundan en esta época las piezas enteramente doradas y otras con dibujos en un azul muy pálido. En el siglo XVIII se produjo un verdadero estancamiento en el desarrollo de la cerámica de Manises, limitándose los alfareros a imitar la loza de Alcora, una escuela de cerámica creada en la ciudad a fines del siglo XIX que procedió a la renovación de los alfares, que en la actualidad se dedican a la repetición de los modelos medievales.
